Hace poco más de medio siglo que se publicó el libro de La Naranja Mecánica, en el que se inspiró Stanley Kubrick para su película y que la hacen una obra de culto para los amantes de ambos mundos

La Naranja Mecánica es una novela que al ser adaptada a la gran pantalla acabó marcando la historia del cine para siempre.

En 1962 el polifacético novelista británico Anthony Burguess publicó su libro más famoso, La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange) novela que puede considerarse como la heredera de obras distópicas al estilo de 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, y que tuvo una vida más o menos tranquila hasta que en 1971 el director Stanley Kubrick decidió llevarla al cine. El brinco a la cultura popular ya se había hecho.

El filme y el libro narran las fechorías de Alex DeLarge, un carismático psicópata amante de la música de Beethoven, la ultraviolencia, el sexo y su pandilla, Los Drugos. Cuando el protagonista, traicionado por sus amigos, es detenido y condenado a 14 años por asesinato, entra en prisión. Allí decide libremente someterse al proceso Ludovico, un tratamiento conductual por el cual los actos violentos se asocian con náuseas y malestar físico para que puedan lograrse evitar.

Cargada de controversia desde que se estrenó, la particular película de Kubrick continúa desprendiendo un halo de rareza que engancha a generaciones y generaciones de adictos al cine.

Por eso hoy me gustaría compartir contigo algunas curiosidades que convirtieron a La Naranja Mecánica en una película de culto.

El vestuario de Alex DeLarge y Los Drugos

El diseño del vestuario no fue ideado por Kubrick, sino que fue el propio actor Malcom McDowell (Alex DeLarge) quien le dio la idea al ponerse su equipo de cricket. El director al ver el protector le pidió al actor que se lo colocase por fuera, y viendo el aspecto tan medieval que tenía, le dijo que lo llevaría así durante la película.

La Naranja Mecánica

The milky bar

La enigmática mirada y pestaña de Alex DeLarge

La famosa pestaña de Alex surgió a raíz de un regalo que Malcom Mcdowell le hizo a Kubrick cuando paseaba por Church Street en Londres y vio la enorme pestaña de 90 cm en una boutique. Cuando se la mostró a Stanley el director dijo: “¡Póntela!”, el resto es historia.

Cantando bajo la lluvia

La escena en la que Alex canta «I’m singing in the rain», de Gene Kelly momentos antes de violar a la mujer del escritor, no figuraba inicialmente en el guion. Debido a que no sabían cómo rodar esa escena, Stanley Kubrick le pidió a McDowell que cantase lo primero que se le ocurriese y este clásico era el único que se sabía el actor de memoria.

La Naranja Mecánica

Cantando bajo la lluvia

Un rodaje doloroso

En la escena en la que a Alex le colocan «trabas» en los parpados y le muestran imágenes violentas, tuvieron que llamar a un oftalmólogo para que cada 20 minutos aplicase unas gotas en los ojos del actor. Se repitieron tantas tomas que McDowell en un momento de desesperación intentó librarse del chaleco de fuerza y por accidente se arañó una de sus córneas, según él: “Jamás sentí tanto dolor”. El actor jamás ha vuelto a usar gotas para los ojos y ¿quién lo podría culpar?

La Naranja Mecánica

El proceso Ludovico

Kubrick con su genialidad y un poco de suerte

Para recrear el efecto del intento de suicidio de Alex, Kubrick lanzó una cámara desde un sexto piso. La lente se rompió pero por suerte el funcionamiento interno de la cámara permaneció intacto.

Efectos, efectos, efectos

La escena en la que Alex DeLarge tiene relaciones sexuales con las dos chicas que conoce en la tienda de música se rodó en tiempo real y duro nada más y nada menos que solo 28 minutos.

La Naranja Mecánica

Sexo a 300 kmh

Las diferencias entre la adaptación fílmica y la obra literaria

Anthony Burgess no quedó satisfecho con el trabajo de Stanley Kubrick porque el director suprimió el capítulo final de la novela en el que Alex se reinserta en la sociedad arrepentido de su pasado. Este es el famoso «capítulo 21» que podemos disfrutar en la versión inglesa del libro, puesto que en la edición americana no llegó a ser publicado, y fue justo esta versión la que Kubrick llevó al séptimo arte y que dejó marcada con ese final tan abierto y ambiguo.

Por todas estas razones quiero compartir contigo aquí el tráiler de la película.

Si aún no has disfrutado de esta maravilla del gran Stanley Kubrick te queremos invitar a que te tomes un tiempo y la puedas ver. La Naranja Mecánica es a todas luces una película extraña, políticamente incorrecta y muestra uno de los trasfondos más fascinantes de la historia del cine que sigue ganando adeptos año tras año, y sí le puedes añadir la lectura del libro entonces el círculo estaría completo, sin desperdicio alguno.

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Y sobre otras películas que tienen la capacidad de convertirse en culto aquí te dejo un interesante artículo sobre una hecha por Marvel

Sobre El Autor

Bajista de verdad y Autor

Es un joven músico venezolano emprendedor, apasionado por la literatura moderna, el arte en todas sus expresiones, el crossfit, es gamer empedernido, gustoso del café y la ecología, un curioso innato que siempre está buscando aprender un poco más, y al parecer le gusta el paintball.

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