Los venezolanos tenemos una personalidad particular y peculiar la cual no importa dónde nos encontremos siempre nos caracterizará

Nacemos con esa simpatía que viene arraigada a nuestra piel, contagiamos de alegría a todo aquel que nos rodea, fraternizamos rápidamente, le echamos una mano a todo aquel que lo necesite. Es que, ¿qué venezolano no escuchó la frase «donde come uno comen dos»? porque así somos, nos encanta compartir y hacer amigos.

Nos encontramos en cada rincón del mundo llevando nuestro entusiasmo a cada persona. Incluso, he escuchado decir a muchas personas que ya han emigrado a otros países que sí le han extendido la mano pero que nada se compara al carisma de un venezolano.

Los venezolanos siempre nos reímos de nuestras propias desgracias y a veces digo que por eso es que estamos así por no tomarnos las cosas en serio, pero así somos y si no nos llenamos de alegría entre nosotros mismos ¿quién lo hará?

Pero algo nos pasa, cada vez que salgo a la calle noto a las personas distintas, preocupadas, estresadas y otras, que con toda sinceridad en lo que a mí respecta, se me pone chiquito el corazón al verlos así, con la mirada perdida, vacía, como si no tuviesen rumbo alguno.

Y me disculpan si me adentro en política de nuevo, pero creo que es imposible hablar de Venezuela y no tocar ese tema. Pero la culpa que todas esas personas se encuentren así es solo del sistema político que se viene manejando actualmente el cual ha dejado a cientos de familias sin un integrante en ellas, tiene a las personas desesperadas por no saber si podrán comer ese día, entre otros problemas que si me pongo a nombrarlos no me alcanzarán las letras.

A veces me sorprendo de la humildad de los venezolanos, siempre con ganas de ayudar a los demás, no pasará un día en el que necesites una mano y al menos uno, te brinde su apoyo.

Nos caracterizamos los venezolanos por ser trabajadores (claro que hay sus excepciones), “echao’ pa’ lante”, con ganas de dar lo mejor de sí cada día.

Solo entre nosotros mismos podemos entender nuestra terminología, sobre todo cuando decimos «pásame la broma esa que está ahí» y lo genial es, que la persona a la que se lo pides entenderá sobre que «broma» le estás hablando.

Tenemos la mala costumbre de complicar las direcciones, nunca podemos decir, queda en la 4ta transversal de Los Palos Grandes edificio Icarabú. No, siempre debemos alargarlo más porque si no, nos sentimos incompletos. «Debes pasar la Plaza Francia, más adelantico vas a encontrar una panadería, luego un edificio de ladrillos, lo vas a pasar y te vas a encontrar con un edificio blanco, junto a una casa verde con rejas negras que tiene justamente al lado una mata de aguacates» y así seguimos hasta lograr decirle a la persona dónde llegará.

A los venezolanos nos encantan las fiestas, divertirnos. Para nosotros las vacaciones son total y completamente sagradas, somos hábiles cuando se trata de un puente, nunca desaprovechamos ninguno.

Somos constantes, nunca nos rendimos con facilidad, tenemos como objetivo ser un país desarrollado y nada nunca se logra sin antes perseverar. Si una gota cayendo constantemente en una casa la puede derrumbar, imagínese lo que lograrían 30 millones de venezolanos juntos.

La verdad, es que todavía no he conocido al primer venezolano que no se sienta orgulloso de serlo, porque creemos en nosotros firmemente, estamos al 100% comprometidos con nuestro país sin importar en qué lugar del mundo nos encontremos. Porque una vez nacido aquí, forjamos un lazo irrompible con Venezuela.

A pesar de todo, los venezolanos nunca dejamos de ser optimistas. Yo, por mi parte, sé que vendrán tiempos mejores, hemos luchado mucho por eso y lo conseguiremos por Venezuela.

Tenemos el mejor país del mundo y de eso estoy segura.

Sé que me faltaron algunas características, si se te ocurre una, coméntamela, me agradaría saber cuál es.

Por nuestro país y por todos nosotros no podemos rendirnos ante la adversidad

Sobre El Autor

Animal Lover y Redactora

Estudiante de Comunicación Social. Lectora apasionada. Más criolla que una arepa. Totalmente confiada de que para triunfar, solo debes creer que eres capaz de hacerlo.

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