Los laboristas de Corbyn ponen en peligro una mayoría «tory» de Theresa May en el Parlamento británico a una semana de las elecciones

Parece que en las últimas grandes elecciones realizadas a nivel internacional, las encuestas parecen estar errando a marchas forzadas, y de eso, el Partido Laborista de Jeremy Corbyn no se confía demasiado, por mucho que confirmen su gran remontada: de 19 a 3 puntos en menos de un mes y subiendo, pueden haber sorpresas de “último minuto”.

«La única encuesta en la que creeré será en la que se celebre el 8 de junio en las urnas», dijo el líder laborista a recientemente, en un mitin ante sus potenciales votantes en un circuito dominado tradicionalmente por los conservadores. «Los cínicos empezaron estas elecciones diciendo que nada iba a cambiar ¿Y sabéis lo que ha pasado? Miles de personas se han movilizado y lo que tenemos ya es un movimiento de gente que quiere algo muy diferente».

De momento, el sondeo de YouGov para The Times le pone casi en paralelo a la premier (42% frente a 39%), después de haber chupado rueda y tragado sapos durante meses, con la cantinela de que era un líder «inelegible». Eso, en un sistema electoral como el británico, no es garantía segura de triunfo, ya que se debe ganar en cada circunscripción para obtener una diputación, y ahí es donde a veces los sondeos pueden errar.

Proyecciones de la firma YouGov

YouGov ha proyectado también por primera vez la pérdida de la mayoría que hoy por hoy tiene el Partido Conservador (330 de 650 diputados) y la recuperación de los laboristas, que podrían subir de 229 a 257 escaños. La composición entonces de la próxima Cámara de los Comunes, no dejaría espacio para mayorías absolutas, este escenario dejaría al país en una situación difícilmente gobernable en la antesala de las negociaciones del Brexit.

«Cuando Theresa May decidió adelantar las elecciones tres años, lo que buscaba era precisamente reforzar su situación para poder tener carta blanca», advirtió Corbyn, sin necesidad de recordar la mayoría de hasta 100 diputados que acariciaban los conservadores en el pistoletazo de salida y que se ha ido diluyendo entre los errores de la premier y la insospechada resiliencia del líder laborista, censurado en su día por la mayoría de sus parlamentarios y ratificado como líder del laborismo británico por las bases del partido. «No vamos a hacer pactos, ni coaliciones, ni ninguna cosa que se le parezca», dijo Corbyn subido en su particular bicicleta, a su paso por el centro de ocio de un distrito electoral en el centro de Inglaterra. «Vamos a luchar para ganar estas elecciones», dijo recientemente ante un grupo de periodistas.

La premier Theresa May, criticada por su notable ausencia en el penúltimo debate de la BBC, decidió llevar la batalla a territorio laborista y en el norte industrial. May volvió a atacar a Corbyn por el flanco personal, donde su incuestionable superioridad de hace unas semanas se está también desinflando de forma muy acelerada.

Vestida de azul marino, con uno de sus ampulosos collares, May se empeñó en poner el Brexit en primer plano y dijo que las elecciones del 8-J tienen que ser «una afirmación del referéndum». La premier volvió a recordar las «grandes oportunidades» que se abren con la salida de la UE y recalcó la necesidad de una mano dura ante Bruselas.

«Si ponéis vuestra confianza en mí, si me respaldáis, me esforzaré por ser la líder que merece este gran país», declaró, en un ligero cambio de tono para intentar disipar la dudas de las últimas semanas. «La gente puede tener fe en mí porque yo tengo fe en la gente».

Jeremy Corbyn contraataca

Pero el protagonista del día, con invariable corbata roja, volvió a ser Corbyn, que venía de marcarse un tanto con su aparición de última hora en el debate de la BBC, marcado por la ausencia de May, que delegó en su secretaria de Interior Amber Rudd.

Corbyn fue el vencedor moral del debate, junto al líder del Partido Liberal-demócrata Tim Farron y a la colíder del Partido Verde, Caroline Lucas, que dejó en evidencia a la premier: «La primera regla de liderazgo es dar la cara».

Corbyn aprovechó el impulso televisivo para afrontar la recta final de la campaña sobrado de fuerzas. El líder laborista hizo de entrada un guiño a los jóvenes y recordó cómo «los dos millones de nuevos registrados» para el 8-J demuestra la existencia de «una generación que quiere tomar las riendas de su destino político». Corbyn se refirió de paso al terreno que los laboristas están logrando en las últimas semanas «entre los pensionistas que ven amenazado su futuro» y entre las mujeres, que son las más afectadas de cerca por los recortes sociales.

«Las viejas generaciones han vuelto a sentir en sus carnes el viejo dicho de ‘no confiéis en los tories'», declaró Corbyn. «No podéis fiaros de ellos para garantizar vuestras pensiones o vuestra asistencia social. Los conservadores no han hecho más que dar giros y traicionar una y otra vez sus promesas».

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Sobre El Autor

Campeón de Scrabble - Autor

Internacionalista de la UCV, Magister en Economía Internacional de la UCV, Profesor Universitario, poliglota, agnóstico, rugbier. Donde haya playa, ahí estaré.

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