Los desmanes y arrebatos de los príncipes saudíes que pueden acabar por quitarles la vida

Los príncipes de las Monarquías del Golfo, aparte de derrochar dinero a borbotones, comprar equipos de fútbol en Europa, llevar la vida propia de un «impío» playboy occidental e inclusive ser algunos motivos de suspiros femeninos (¿se acuerdan de aquel príncipe de Dubai, que arrancó orgasmos visuales a muchas féminas por la web?), también tienen un expediente full de momentos bochornosos y hasta detestables: tener tanto dinero y no saber en qué invertirlo, puede ser un gran problema…

Pues bien, a golpes y patadas o apuntando a la cabeza de su víctima con un rifle, uno de los príncipes de Arabia Saudita fue a parar a los calabozos después que el vídeo con los abusos a varios ciudadanos se hiciera viral. El reino ha arrestado al joven en el enésimo escándalo que salpica a la vasta familia real del enigmático Reino del Desierto.

Los medios de comunicación estatales han identificado al verdugo de sangre azul como Saud bin Abdelaziz bin Musaid. En la secuencia, divulgada ampliamente en Twitter y YouTube, el príncipe aparece de espaldas pateando a un súbdito o siguiendo a otro arma en ristre mientras le lanza insultos. Una tercera persona, con el rostro ensangrentado, protagoniza otra de las secuencias. Los fotogramas también muestran 18 botellas de whisky, a pesar que el consumo del alcohol está prohibido en suelo saudí.

Ante la creciente indignación popular, que ha extendido por las redes sociales la etiqueta «Un príncipe ataca a civiles», el rey Salman ha ordenado este miércoles el arresto del príncipe. El presunto maltratador ha sido cazado por la policía en Riad. El monarca también ha exigido una investigación para arrojar luz sobre los incidentes y ha ordenado prisión hasta que la justicia dicte sentencia conforme a la «sharia» (legislación islámica), que suele no ser muy indulgente con los culpables de algún delito grave.

Asimismo, el Rey Salman ha instado a la población a vigilar y denunciar cualquier abuso de poder. «Ha promulgado un decreto real para prohibir cualquier muestra de injusticia, despotismo, acoso o maltrato», ha explicado la prensa local entre elogios a la rapidez y determinación del monarca. Un suceso que, sin embargo, los sectores más críticos del reino no consideran aislado.

Este mediático caso se produce 10 meses después de la ejecución de otro príncipe saudí, la primera de un miembro de la realeza desde hace cuatro décadas. «Se llamaba Turki bin Saud bin Turki al Kabir y debía rondar los 20 años. Fue decapitado en una plaza pública de Riad conforme a los procedimientos habituales, ante la presencia de la familia de la víctima», relató entonces un miembro de la Casa Real saudí. El joven había sido condenado a muerte por un tribunal tras asesinar a tiros a un súbdito saudí durante una multitudinaria reyerta a las afueras de la capital.

El pasado abril un ministro saudí fue cesado después que una denuncia ciudadana le acusara de nepotismo al situar a su hijo en un bien remunerado cargo de la administración. Este nuevo sobresalto se registra un día después que una joven fuera puesta en libertad sin cargos tras protagonizar un breve vídeo en el que camina en minifalda por el casco antiguo de una localidad turística del país.

Las decapitaciones públicas son un goteo continuo en la cuna del wahabismo (rama del Islam más puritano y rigorista), caldo de cultivo de organizaciones como Al Qaeda o el autodenominado Estado Islámico. Según datos de Amnistía Internacional, desde 1985 al menos 2.208 personas han sido ejecutadas en procesos sin las mínimas garantías. Ha sido infrecuente pero el cadalzo ha llegado en ocasiones hasta la familia real, formada en la actualidad por varios miles de miembros. El penúltimo ajusticiamiento conocido está fechado en 1975 cuando el príncipe Faisal bin Musaid fue decapitado por el homicidio de su tío, el rey Faisal, durante la celebración de un «majlis» (Asamblea de notables), la audiencia que celebra el monarca para escuchar las peticiones de familiares y súbditos.

La vida de los príncipes no parece ser tan divertida después de todo.

Y mientras tanto hace unos cuantos días en el continente ameriicano pasaba lo siguiiente

Sobre El Autor

Campeón de Scrabble - Autor

Internacionalista de la UCV, Magister en Economía Internacional de la UCV, Profesor Universitario, poliglota, agnóstico, rugbier. Donde haya playa, ahí estaré.

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