Mis padres tuvieron una manera peculiar de criarme. El «no» defivitivamente no era la palabra más escuchada en mi casa y siempre buscaban desde sus conocimientos psicológicos que mi hermana y yo desarrolláramos nuestra personalidad de la manera más personal posible

Fuente: Giphy

Poseídos por el espíritu de Jean Piaget, mis papás decidieron criarme de tal manera que ellos no intervinieran en mis decisiones, para que así, yo, pudiese ser quien realmente quisiera ser y no lo que ellos querían que fuera. Un concepto espectacular, pero un poco complicado cuando buscan enseñarle a otro cómo funciona la vida.

Así mismo, algo que mis papás nunca permitieron fue verme triste y no consultarme qué ocurría. Siempre buscaban hablar conmigo de mis problemas y me ayudaban a encontrar la manera de solventarlos. 

Sin embargo, hubo una lección que aún recuerdo claramente, fue el día que mi papá me enseñó a defenderme. En el colegio dos niñas me hacían bullying en el recreo, y como la niña llorona que era, llegaba a mi casa llorando todas las tardes. Luego de intentar por meses la solución asertiva del problema y el «buscar otras amigas», mi padre se hartó y me enseñó la manera más efectiva para defenderme.

Fuente: Giphy

Me hizo una sola pregunta: ¿Son más grandes qué tú?, cuando le contesté que no, tomo un palo de lluvia -el tubo que suena cuando lo mueves- y me dijo: «Tú vas a agarrar un palo, lo golpeas contra la mesa -hizo la mímica y el sonido retumbó en toda la casa- las miras directamente a los ojos y les dices “¿Ven este palo que está aquí? Con este palo les voy a reventar los dientes si no dejan de molestarme».

Fuente: Giphy

Esa lección de Mike Tyson fue tan efectiva que aún, hoy en día, llevo en mi cartera un «palo de lluvia» todos los días por si acaso llego a necesitarlo.

No automatic alt text available.

Sí, esa era yo a la edad que le decía a niñas que les iba a partir los dientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Será que a ustedes también les ha pasado esto? Porque a mí si y lo detesto

Sobre El Autor

Hija del Internet y Redactora

Estudiante de Comunicación Social de 21 años. Domino el small talk a la perfección. Millennial hasta los dientes. Creativa, ocurrente y estresada.

Artículos Relacionados